



La avenida 9° con calle 153… ¿Tierra de nadie?
Por.
Carlos Arturo Quintana
Candidato JAL Usaquén
PDA
Transitar por la Localidad de Usaquén debería ser un placer y un derecho para nosotros los habitantes de la misma. Pero al pasar por algunos tramos, como valerosos peatones debemos desafiar diariamente todo tipo de obstáculos y limitaciones, que incluso algunas veces, ponen en riesgo nuestra integridad.
Para la muestra un botón, la avenida novena entre calles 150 y 159, la cual sufre del mal del “olvido o inercia administrativa”. Y es que no es para menos esta afirmación, pues cuatro factores confluyen actualmente en el deterioro de la calidad de vida de los residentes y visitantes de los Barrios Icatá, Villa Magdala, Alta blanca, entre otros, los cuales señalo a continuación como parte de mi campaña de concientización y movilización sobre el sector:
a) El primero de ellos es la falta de andenes peatonales en la zona. La calle, que se compartía en otros tiempos con los autos los cuales se movían a menor velocidad que la actual, exige en las ciudades modernas otros espacios (andenes), pues los vehículos actuales son agresivos para el peatón[1].
Esto afecta sin lugar a dudas el derecho colectivo de los ciudadanos a la movilidad, y la función pública urbanística en cabeza del Distrito de propender por el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación del patrimonio[2].
b) El segundo factor que afecta la calidad de vida de los residentes de la zona, el cual es la conversión de los espacios “peatonales” (para llamarlo de alguna manera), en botaderos de escombros y basura. La causa de ello es la falta de control a los constructores para que depositen sus residuos en los botaderos de basura autorizados, y no en la calle.
Por ello, como ciudadanos debemos hacer un llamado a la Administración Local para que ponga en cintura a los constructores aledaños y colaboren en no contaminar ni desvalorizar más nuestros barrios.
c) El tercer factor brilla por su ausencia, y es inexcusablemente la carencia de señalización de tránsito (léase semáforos, avisos de circulación, cebras, entre muchos otros) en el cruce de la calle 153. Basta señalar, para esbozar el sitio en una hora pico o un sábado, su parecido con un carrusel de carrones “chocones”. Y es que hasta el momento, personalmente, no sé como hacen los expertos conductores para salir de dicho cruce.
Es inaudito, pues, que la Secretaría de Movilidad no se haya dado cuenta del caos vehicular que afecta el sector, y nos condene diariamente, a los que circulamos por allí, a sufrir un vía crucis completo para acceder a las ofertas de la ciudad.
d) Finalmente el broche de oro, el estado de la “avenida”. Como si fueran pocas las dolencias que aquejan la zona, se suma una más, la vía parece una trocha, tiene más cráteres que la superficie de la Luna. Es tal el estado de deterioro de la vía que el problema no es ya de capa asfáltica, sino estructural.
Como para paliar el asunto, se encuentran unos personajes autodenominados “tapa huecos” en la vía, los cuales rellenan la misma con los escombros que se encuentran tirados en la parte “peatonal”, y como contraprestación y parte del trancón, cobran algunas monedas por su labor (lo que llamamos el rebusque).
Pues bien mi estimado (a) lector, si usted es de los que transita o le toca transitar por la zona, tiene dos planes de aventura: si va a pie puede encontrarse con un sendero destapado, lleno de escombros y desniveles, sí hay sendero, de lo contrario le tocará compartir la vía con los automóviles (y rece para que no halla llovido ese día). Ahora, si va en carro encienda la radio, pues el trancón podrá ser de media hora para pasar media cuadra, revise la suspensión, aliste monedas para el “tapahuecos”, y sobre todo, tenga a la mano el teléfono de su mecánico por si le rallan el carro.
No obstante toda la carreta anterior, una imagen vale más que mil palabras. (Ver fotos anexas)
¡Usaquén necesita contar con andenes!, por ello, si es un cívico lector interesado en el bienestar de la Localidad, lo invito a unirse a esta campaña de concientización y acción, para lo cual puede inscribir su nombre y datos en el correo carlosarturo.quintana@gmail.com o en la página Web http://www.carlosquintana.org/.
[1] Entrevista Juan David Chávez. Urbanista, en el Colombiano, en http://www.elcolombiano.com.co/.
[2] Artículo 3, Ley 388 de 1997.
Por.
Carlos Arturo Quintana
Candidato JAL Usaquén
PDA
Transitar por la Localidad de Usaquén debería ser un placer y un derecho para nosotros los habitantes de la misma. Pero al pasar por algunos tramos, como valerosos peatones debemos desafiar diariamente todo tipo de obstáculos y limitaciones, que incluso algunas veces, ponen en riesgo nuestra integridad.
Para la muestra un botón, la avenida novena entre calles 150 y 159, la cual sufre del mal del “olvido o inercia administrativa”. Y es que no es para menos esta afirmación, pues cuatro factores confluyen actualmente en el deterioro de la calidad de vida de los residentes y visitantes de los Barrios Icatá, Villa Magdala, Alta blanca, entre otros, los cuales señalo a continuación como parte de mi campaña de concientización y movilización sobre el sector:
a) El primero de ellos es la falta de andenes peatonales en la zona. La calle, que se compartía en otros tiempos con los autos los cuales se movían a menor velocidad que la actual, exige en las ciudades modernas otros espacios (andenes), pues los vehículos actuales son agresivos para el peatón[1].
Esto afecta sin lugar a dudas el derecho colectivo de los ciudadanos a la movilidad, y la función pública urbanística en cabeza del Distrito de propender por el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación del patrimonio[2].
b) El segundo factor que afecta la calidad de vida de los residentes de la zona, el cual es la conversión de los espacios “peatonales” (para llamarlo de alguna manera), en botaderos de escombros y basura. La causa de ello es la falta de control a los constructores para que depositen sus residuos en los botaderos de basura autorizados, y no en la calle.
Por ello, como ciudadanos debemos hacer un llamado a la Administración Local para que ponga en cintura a los constructores aledaños y colaboren en no contaminar ni desvalorizar más nuestros barrios.
c) El tercer factor brilla por su ausencia, y es inexcusablemente la carencia de señalización de tránsito (léase semáforos, avisos de circulación, cebras, entre muchos otros) en el cruce de la calle 153. Basta señalar, para esbozar el sitio en una hora pico o un sábado, su parecido con un carrusel de carrones “chocones”. Y es que hasta el momento, personalmente, no sé como hacen los expertos conductores para salir de dicho cruce.
Es inaudito, pues, que la Secretaría de Movilidad no se haya dado cuenta del caos vehicular que afecta el sector, y nos condene diariamente, a los que circulamos por allí, a sufrir un vía crucis completo para acceder a las ofertas de la ciudad.
d) Finalmente el broche de oro, el estado de la “avenida”. Como si fueran pocas las dolencias que aquejan la zona, se suma una más, la vía parece una trocha, tiene más cráteres que la superficie de la Luna. Es tal el estado de deterioro de la vía que el problema no es ya de capa asfáltica, sino estructural.
Como para paliar el asunto, se encuentran unos personajes autodenominados “tapa huecos” en la vía, los cuales rellenan la misma con los escombros que se encuentran tirados en la parte “peatonal”, y como contraprestación y parte del trancón, cobran algunas monedas por su labor (lo que llamamos el rebusque).
Pues bien mi estimado (a) lector, si usted es de los que transita o le toca transitar por la zona, tiene dos planes de aventura: si va a pie puede encontrarse con un sendero destapado, lleno de escombros y desniveles, sí hay sendero, de lo contrario le tocará compartir la vía con los automóviles (y rece para que no halla llovido ese día). Ahora, si va en carro encienda la radio, pues el trancón podrá ser de media hora para pasar media cuadra, revise la suspensión, aliste monedas para el “tapahuecos”, y sobre todo, tenga a la mano el teléfono de su mecánico por si le rallan el carro.
No obstante toda la carreta anterior, una imagen vale más que mil palabras. (Ver fotos anexas)
¡Usaquén necesita contar con andenes!, por ello, si es un cívico lector interesado en el bienestar de la Localidad, lo invito a unirse a esta campaña de concientización y acción, para lo cual puede inscribir su nombre y datos en el correo carlosarturo.quintana@gmail.com o en la página Web http://www.carlosquintana.org/.
[1] Entrevista Juan David Chávez. Urbanista, en el Colombiano, en http://www.elcolombiano.com.co/.
[2] Artículo 3, Ley 388 de 1997.